Blog de Hito
Notas sobre agenda, hábitos de trabajo independiente y el producto Hito.
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Google Calendar o una agenda de clientes: qué sabe cada una cuando atendés gente
El martes a las cinco dice «Lucía». Nada más. Google Calendar te avisa diez minutos antes, puntual como siempre, y vos abrís la puerta sin saber si Lucía pagó la vez pasada, si la semana anterior faltó o si quedaste en cambiarle el horario a partir del mes que viene.
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Cierre del mes: asistencia, cobros y lo que no entró en la planilla
Es el último domingo del mes y la planilla todavía está en blanco. Abrís el chat, el calendario y dos notas sueltas, y empezás a reconstruir: quién vino, quién faltó, qué se cobró, qué quedó colgado.
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Recordatorios a clientes: la ronda de mensajes de la noche anterior
Son las diez y media de la noche y faltan cuatro mensajes. «Hola, Laura, te espero mañana a las 9.» «Hola, Pedro, ¿seguimos a las 11?» Al tercero ya no sabés si a Inés le escribiste o solo pensaste en escribirle.
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Agenda para psicólogos: el hueco entre sesión y sesión
El paciente se va a las 11:50 y el siguiente entra a las 12. En esos diez minutos se cruzan la hora, si vino y si quedó algo por cobrar.
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Ficha de cliente: historial, asistencia y cobros en un lugar
«El próximo te pago las dos juntas», y seis semanas después nadie sabe cuáles eran las dos. Cuando el historial de cada cliente vive en el chat y en la cabeza, preguntar por una sesión impaga parece un problema de carácter y es un problema de información.
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Citas que se repiten: dejar de cargar lo mismo
Marta los martes a las diez no es una cita nueva. Si cada lunes la volvés a escribir, la agenda deja de ser el lugar en el que uno confía y el ritmo se vuelve a ir a la cabeza.
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Organizar el día sin un sistema de más
Quien vive de atender gente no falla por falta de método. Falla cuando el día está repartido entre el chat, la memoria y un sistema que nunca se termina de usar.